I
Habíamos creído hasta ahora, dice la Montagne, que las opiniones políticas y religiosas serían independientes de la cualidad de los miembros de la Internacional. En cuanto a nosotros se refiere, en ese terreno nos ubicamos.
Podría creerse, a primera vista, que Coullery tiene razón puesto que, en efecto, la Internacional, aceptando en su seno un nuevo miembro no le pregunta si es religioso o ateo; si pertenece a tal partido político o a ninguno. Le pregunta solamente: ¿eres obrero o si no lo eres, quieres, sientes el...